GERMAINE DERBECQ

LE QUOTIDIEN

14 de Septiembre de 1957

LAS EXPOSICIONES: YADWIGA EN GALATEA

Por Germaine Derbecq


Las Exposiciones


En Galatea: Yadwiga, pinturas, aguadas, recuerdos de Europa – Narcisismo y disciplina plástica


Las pinturas de Yadwiga denotan una perturbación profunda en cuanto a la estética que tiene que seguir, la técnica que tiene que emplear y el oficio que tiene que servir, y esto es normal, ya que, si busca ser ella misma, busca sobre todo realizar un cuadro más que expresar una idea plástica. No es la única en esa situación. Es un escollo en el que caen los más intencionados. No podemos decir que sus pinturas sean búsquedas.

Es sin duda con las aguadas, recuerdos de viajes, expuestas en Galatea, que es más auténtica ella misma. Olvidando el cuadro, aplica más estrictamente los principios de Lhote, pero abandona o se olvida de otros, fundamentales, que podrían siempre serles útiles.

En las aguadas tan agradables, parte de una impresión de la naturaleza: “el amor a primera vista delante del tema” tan apreciado por Lhote. Logra guardar esta frescura en la impresión, aunque la organice en forma de composición que no está falto de espíritu ni de gusto. Yadwiga podría ver en las obras de Jacques Villon, que parece a veces inspirarla —cuando indica líneas de construcción que, en ella, son sobre todo cuadriculados o triangulados—, que hay posibilidades de relaciones muy ricas y muy variadas al buscar y volver a buscar.

Se encuentra en el punto en que no tiene nada que ganar si se dirige en varias direcciones a la vez. Cuando las prospecciones más serias que su temperamento y su formación intelectual le permitan, podrían hacerle encontrar un verdadero arte plástico.

Pero algunos se quejarán: “Lo importante es hacer un cuadro”. A ellos les decimos: “Ustedes tienen razón”. Para qué contradecirlos.


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